12:00AM.
Muero y fantaseo con la suavidad de la piel
con la textura de los besos.
Hoy mis manos se posaron frente a mis ojos,
besé mis palmas, mientras sonaba la melodía más epifánica de esta noche
por primera vez en tanto tiempo, no fue un roce suave,
no fue una rosa exhalando,
ninguna brisa recibió a mis labios.
Encontré cayos,
rasposos, duros, piel muerta.
En mis manos, negadas a ceder ante el tiempo, o el trabajo.
el peso del incesante péndulo ha dejado marcas.