En un pasillo cualquiera
19 de octubre de 2016 5:30 P.M.
"Nada encaja. Estoy frente a una pizarra, dentro de un aula repleta de personas, mas todo este escenario delante a mis ojos no encaja. Me siento solo, con el pecho disconforme, y con la nariz repleta de un olor extraño. Me siento triste. Traicionado. Iracundo.
Observo a las personas que ahora se han convertido, por más cliché que suene, en mi segunda familia. Hoy todos parecen extraños.
Me levanto y me dispongo a salir. Estoy lastimado.
Mi cabeza está repleta de tormentas. Me encuentro caminando fuera de la escuela, y ahí los veo.
Al frente, una chica -en realidad, su rostro revelaba pertenecer a una mujer- se aferraba, como un naufrago a un mástil a la deriva, a un joven que la mantenía entre brazos como a una llama, como si fuera una ráfaga de aire.
Su cara estaba poseída por el dolor, siempre pesado, que la hacía lucir mucho más joven, y a la vez, mucho más anciana. El nudo en mi pecho se deshizo.
Mi dolor, por un instante, fue el de ella, y viceversa. Quise ser esa mujer, y encontrarme entre los brazos de alguien que me sostuviera como al ser más precioso en el universo a punto de romperse. Por un instante quise ser él, y consolar el sufrimiento que nos aquejaba, a ella y a mí, quería reconfortar.
Pensé, ¿todos tienen alguien que calme el dolor con un abrazo?
Continué mi camino, por un instante me sentí el ser más solitario del mundo. El día estaba cargado de pesimismo. De pronto encontré que no sabía escribir, que no estaba viviendo, que el muro celeste se levantaba pesado e infinito.
Como una broma del destino, la hora más nefasta para mí, fue una de las más alegres. 3:00 AM marcaba el reloj al levantarme, y 7:00AM al llegar al campus.
Estaba haciendo frío, el cielo estaba gris, hermoso. Al dirigirme a mi destino, sentía la lluvia besarme, la caricia del viento helado, me sentía vivo. El hielo que habita todo hombre cantó en conjunto con el gélido clima, aspiré profundo.
El frío suele compararse con la muerte. Yo, en medio de tantos soplos, no podía sentirme más vivo. Recordarlo, empeoró mi ensimismamiento.
Las horas transcurrieron. Solté una excusa para evitar irme junto a los demás.
Hice el camino a casa solo, por vez primera en tres meses. No oigo a nadie más que a mi. Cierro los ojos, mi cabeza contra las paredes de un vagón vacío. Quiero deshacerme en un suspiro.
Todo parece ser caos, lo que hay en mí, en mis palabras, en el mundo."