Se puede estar saciado de vida
saciado de luz, saciado de sol.
Las bestias bailan para mí,
cada noche, me insultan,
Y me tiendes pezuñas,
me tienden pata frágiles
Me tienden
Y mis ojos no miran el baile
mis ojos ya no miran
tanto han sido pisoteados
las manos abnegadas
que con vileza se vuelven a sí mismas
y ya el viento no las arropam
y ya las aguas no puedes purificarlas,
necesitan de la sangre oscura
para nacer
y así
renaciendo,
adueñarse de esa infantilidad masacrada
de la vida perdida, de la luz,
tan presente en la húmeda oscuridad
y renovar el hambre
Tan solo
una vez más
para saciarme.
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