A Mar.
"cuando estás con nosotros siento que levitas y que emites aire, brisay nos refrescas"
- Maga Flores
Sabía porque estaba allí. Sí, estaba huyendo, no lo sé,
juraba sentirte a mis espaldas, mirar tu sonrisa y oír tus pasos, pero
sencillamente no estabas.
Y arribé a la playa con las arenas más amarillas que he
visto en mi vida, a los pies de la roca maciza e insuperable. El mar estaba
estático, y el viento callado. Apenas y miraba mis huellas, pero podía percibir
como se formaban las tuyas. No existía más nadie. Pensaba que el mar me
tragaría.
Y ascendimos por el camino amarillo, marrón, azul y blanco.
Los colores eran tantos que vibraban. Era la Guaira limpia, pura, virgen.
Y me detuve ante el árbol más seductor que he visto. Frutos
dulces, azúcar, el hambre devorándome la boca. Llueve leche, mis manos bastan, alcanzan a formar un cuenco, me dispongo a darme la vuelta.
- ¿A dónde vas?
Y me giro y estás tú, brillando, vibrando. Piernas cruzadas
en el suelo, sonrisa pura y ruidosa, ¿Maga?
Frente a ti un
arbusto.
- ¿Qué es?
Son mariposas, un arbusto de mariposas, yo sé, pero lo tocas, mujer, tus manos se desbordan del fruto aquel, y te lo llevas a
la boca.
Lo toco. Se pega a mi piel, siento la azúcar en mis dedos.
- La vida es muy linda - me dices.
Destrozo, arranco, me
atiborro la boca. Me lleno de azúcar. Vida, saciedad. Te extiendo la
leche, bebes, Maga.
Yo despierto.